El sentido común se rebela ante esa idea
“La doctrina no tiene lugar en el mundo moderno. El aire es una autopista pública, como ha declarado el Congreso. Si esto no fuera cierto, cualquier vuelo transcontinental sometería a los encargados del mismo a innumerables demandas por allanamiento. El sentido común se rebela ante esa idea. Reconocer semejantes reclamaciones privadas al espacio aéreo bloquearía estas autopistas, interferiría seriamente con su control y desarrollo en beneficio del público, y transferiría a manos privadas aquello a lo que sólo el público tiene justamente derecho.“
Este es el extracto de una sentencia de 1945 e incluida en la introducción al primer capítulo de “Cultura Libre“, de Lawrence Lessig y traducido por Antonio Córdoba de Elástico.
Sin quererlo, constituye una metáfora perfecta de lo que viene siendo la lucha por los derechos de autor, a la que ahora se une el Ministerio de cultura.
Fahey y Prusak publicaron en 1998 “Los once pecados capitales de la gestión del conocimiento“, donde repasaban, como su título indica, los once errores más graves cometidos por las organizaciones a la hora de gestionar su capital intelectual.
Entre estos errores estaba el darle prioridad a almacenar conocimientos antes que al flujo del mismo. Corremos riesgo de caer en este error, si entendemos la cultura como un bien rentable, tangible, que es preciso controlar en todo momento. El conocimiento, entendido aquí como cultura, debe fluir entre los miembros de una sociedad, pues constituye su herencia común.
De la misma manera nos acercamos a otro grave error si consideramos que conocimiento/cultura es algo externo a las personas. “Conocimiento es lo que una persona recibe, no existe conocimiento sin personas que lo adquieran” (Fahey y Prusak, 1998)
Los nuevos modelos de adquisición y distribución del conocimiento obligan a una revisión de la legislación vigente no a una persecución implacable.
Pero esto sería evitar el pecado número ocho: “centrarse en el pasado y presente y no mirar al futuro”
FAHEY, L. y PRUSAK, L. The eleven deadliest sins of Knowledge Management. California Management Review, Spring 1998, Vol. 40, nº 3, pgs: 265-276.



Añado mi apoyo al manifiesto por la liberalización de la cultura
Lo dijo documenta2 — 16-12-05 @ 13:01
La gestión del conocimiento en España a nivel de las administraciones públicas, o empresas privadas, es desconocido. Ni tan siquiera estamos empezando, desconocido vuelvo a repetir. Solamente las grandes empresas multinacionales asentadas en España tiene un sistema de control y gestión del conocimiento que a los españolitos nos suena a chino. No se puede proteger la propiedad intelectual sin un buen sistema de gestión del conocimiento a nivel nacional. ¿cómo? esto es tema de tesis más que de un comentario.
Lo dijo jmcollado — 16-12-05 @ 13:41
Cierto, que pena que siempre vayamos con retraso, cuando llegamos los demás vienen de vuelta. De todas formas mientras las entidades gestoras quieran seguir en exclusiva con su negocio no habrá posibilidad de entendimiento.
Lo dijo documenta2 — 16-12-05 @ 14:27