RFID en bibliotecas
La tecnología RFID se va imponiendo como sustituto del código de barras. Dicha tecnología se basa en la identificación por radiofrecuencia lo que hace que sea posible la identificación del objeto sin contacto con el sistema de lectura.
De momento su aplicacion más usual será en billetes y tickets aunque se plantea la posibilidad de incluirlos en documentos identificativos como el DNI o el pasaporte.
En EEUU se está instalando está tecnología en las bibliotecas. A priori, las ventajas que ofrece garantizan el éxito de su implantación. Podríamos por ejemplo saber si algún libro está mal colocado haciendo una simple pasada con un lector RFID, si algún volumen no corresponde a esa estantería emitirá una señal diferente alertando al personal.
Procedimientos otrora tediosos como el inventario quedaría simplificado, como hemos visto antes, a una simple pasada del lector RFID. Igualmente, préstamos y devoluciones podrían ser realizados por los mismos usuarios una vez que sus carnés incorporen el chip RFID y se cuente con los lectores RFID adecuados.
Pero no todo son maravillas. Existen numerosas dudas sobre la seguridad de estos chips y, en consecuencia, la vulnerabilidad de la información personal. Otra amenaza es la relativa a la privacidad, ya que al emitir continuamente a distancia sea posible realizar un seguimiento constante del individuo


