Ecología de la información
Neal Stephenson en su novela Snow Crash, describe un triste futuro en el que los estados no tienen leyes y la sociedad está dominada por los intereses económicos de las grandes corporaciones (¿futuro o presente??). Una de estas corporaciones es CIC, dedicada a la búsqueda y comercialización de información y que tiene su origen nada más y nada menos que en la fusión de la CIA y la Biblioteca del Congreso.
Al fin y al cabo se trata de la unión de especialistas en búsqueda de información por un lado y en gestión y organización de la misma por otro.
Parte de esta historia, al más puro estilo Matrix, se desarrolla en un universo paralelo llamado Metaverse donde cada persona es representada por un programa de software denominado avatar. Si un individuo necesita información envía a su avatar al mundo virtual (como si nos metiéramos físicamente en internet) y éste interactúa con otro programa que hace las funciones de bibliotecario. Accede a la información y la facilita al instante. Sólo una pega, no puede valorar la información recuperada. (Comentario sobre Snow Crash leído en Know-Org)
Siguiendo este esquema hipotético podríamos preguntarnos por la efectividad real de este procedimiento. Obviamente ningún sistema nos garantiza el éxito, al menos de momento, pero que éste sea técnicamente muy sofisticado y avanzado tampoco.
La metáfora de la ecología informacional nos dice que un sistema puede fallar pese a estar perfectamente planificado, diseñado e instalado:
Por ejemplo, si un biólogo estudia por que mueren los halcones de un determinado lugar pero sólo atiende a los halcones es bastante probable que no encuentre la solución al problema. Ahora bien si se centra en todo el ecosistema tiene más posibilidades. Puede ver las relaciones entre los distintos componentes como, por ejemplo, que las fuentes de agua están contaminadas y que, en consecuencia los conejos mueren o emigran con lo cual el halcon pierde su principal alimento.
Si nos trasladamos nuevamente a un entorno organizacional tenemos que si un sistema de información falla no tiene por qué deberse a un mal diseño o planificación del mismo. Los usuarios constituyen el principal componente de este ecosistema, incluso en metaverse, por lo que el sistema debe estar orientado a ellos.
En consecuencia el sistema es como un ente integrado por tres componentes fundamentales: personas, máquinas y documentos y su correcto funcionamiento depende de la adecuada interacción entre ellos.


